Se pinta las uñas con esmero, elige el modelito más favorecedor, se maquilla en abundancia y se hace un peinado elaborado. Mirando su reflejo en el espejo casi salta de la emoción, está guapa. De repente el miedo le atrapa el corazón, no puede salir así, seguro que alguien se da cuenta. Suspira profundamente y, mientras una lágrima le corre el rímel, se quita poco a poco la peluca, el vestido, los tacones y el maquillaje. Casi, por un momento,él había parecido una mujer.
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