lunes, 26 de noviembre de 2012

Sueño

  -Por favor, ¿me concede un ratito? 
  -Eh...bueno, supongo.
 -¿Qué opina sobre la comida rápida?¿Cree que sería posible una sociedad libre de este consumismo urgente que se refleja, incluso, en la comida?
  -Opino que tengo hambre y los coches de detrás están esperando. Por favor, ¿le importaría darme ya mi Happy Meal? 
  -Lo siento, aquí tiene.
Le entrego el pedido al conductor malhumorado. Algún día me verá en televisión o en los periódicos y se arrepentirá de haber rechazado una entrevista de: ''Irene, la reportera intrépida.'' 

sábado, 24 de noviembre de 2012

Enamoramiento

Me despido de ti, como cada noche, con un beso en la mejilla. No quiero tocar tus labios hasta que tú no estés preparada, es lo único íntimo que nos queda. Salgo sonriendo de tu habitación, pero al llegar a la puerta veo que otro hombre se dirige a tu cuarto. Corro hasta el coche y lloro en silencio. Pronto la podré sacar de ahí. Salgo del aparcamiento del club de alterne; me queda un largo camino hasta casa.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Seguridad

Hoy se siente guapa. Ha decidido coger los cuernos por el toro, beberse el vaso medio lleno, contar estrellas de día y coleccionar sonrisas. Hoy se ha desnudado para el mundo, habla sin pelos en la lengua y está segura...casi tanto como una compresa con alas. Camina seductora por las mentes, dejando sus huellas en la arena fina de las playas de la memoria. Se ha quitado el rímel de lágrimas, el pintalabios de mentiras y las vestiduras del miedo. Es pura y es auténtica. Se atreve a escupir en el asfalto de la sociedad y a mirar a los ojos a la crítica. Ya no le rinde cuentas ni al cuerpo. Hoy mi alma se siente guapa.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Placer

Lentamente una caricia, seguida de un tierno beso en los labios. Más caricias, más besos, cada vez más urgentes. Un silencio y comienza de nuevo. Ofrecerse, poseerse, explorarse. Es poesía y es danza. Es una conversación apasionada. Aumenta la intensidad, las lenguas se enredan y los cuerpos se fusionan, parece que haya mucha gente y a la vez están solos en el mundo. Jadeos y respiraciones. Sentimientos. De nuevo la calma. Pararse a decir te quiero con otras palabras. Contarse con el tacto lo que el alma quiere decir. Otra vez gemidos. Aumenta el calor y la prisa. Se repite el intercambio de pasión entre las bocas. De pronto el coro celestial calla. Sólo están ellos y no necesitan nada más. Se sienten, se necesitan, se beben el uno al otro. De nuevo asciende el nivel. Las respiraciones entrecortadas son jadeos, los jadeos, exclamaciones ahogadas. Gritos. Placer. Un crescendo, el éxtasis. Orgásmico. Los últimos momentos repiten procesos anteriores, para dejarse llevar de nuevo por el silencio y dar calma a los corazones desbocados. Así me gustan a mí las canciones. Así es la música.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Inocencia.

-Mamá, ¿por qué el papá de Pablo trabaja?
-Porque ha tenido suerte.
-Pues Pablo dice que siempre llega cansado y que casi nunca juega con él. Yo creo que papi tiene más suerte. Puede leerme cuentos y llevarme al cole.
-Pero hijo, si papá no encuentra trabajo pronto pueden echarnos de nuestra casa.
-Pero papá viene con nosotros, ¿no?
-¡Claro! Siempre estaremos juntos, cariño.
-Entonces no importa.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Castidad

Camina nerviosa por el asfalto mojado por la reciente lluvia. Ha aprovechado una tregua del tiempo para encontrarse con él. Sabe que no debería y no para de repetírselo, pero algo dentro de ella la impulsa a continuar avanzando. Al doblar la esquina lo divisa a lo lejos, está haciéndole gestos con la mano y sonríe ampliamente. Ella se ruboriza de inmediato, ¡qué sonrisa! La lluvia le ha empapado y se siente culpable, quizás lleve mucho tiempo esperándola. Tiene el pelo alborotado y lleno de pequeñas gotitas. -Es...sexy.- Las mejillas se le encienden automáticamente, -¿en qué estás pensando?- se recrimina. Cierra con fuerza los ojos intentando apartar todo pensamiento obsceno de su cabeza. Está un poco más tranquila cuando llega junto a él. La tranquiliza su presencia...siempre y cuando no la mire a los ojos. Conversan durante un par de horas, hasta que el reloj del campanario toca las ocho. Es hora de irse. Va a despedirme tímidamente de él con un ''adiós'' cuando, de repente, él le planta un beso en la mejilla, le sonríe y se va corriendo. Ella se toca la cara horrorizada y saca su rosario. Le queda un largo camino de vuelta rezando Avemarías por sus pecados. Ahora tiene que pensar cómo va a disimular las manchas de barro del bajo de su hábito de monja.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Culpa


Tener la vida de una persona en tus manos es algo bastante irónico. Ser el juez de su muerte, aún más irónico. Que tu vida y tu existencia dependan de la muerte de esa persona, es horrible. Al final te decantas por una opción egoísta, pero, al fin y al cabo, ¿qué importa?. Todo cuanto tenías se derrumbó; todo cuanto amabas se hizo pedazos el día que otro monstruo como tú tomó la misma decisión. Una decisión egoísta, pero llevada por un peligroso instinto de supervivencia. Su vida se desliza a través de tu garganta, oyes a tu víctima gritar pero nadie puede oírla. Y, aunque así fuera, nadie podría ayudarla. Tus sentidos se bloquean en una sensación placentera, pero no dura más de dos minutos. La culpabilidad no tarda en adueñarse de tu mente, haciéndote sentir más sucio que antes. Haciéndote ver lo antinatural de tu presencia. Dejándote bien claro que no deberías existir... Hay dos maneras de matar; una, dándole la posibilidad de un probable juicio en el más allá, y dos, condenándole a una vida eterna como un monstruo. A mí, personalmente, se me hace más soportable la primera. Me llamo William Connery y soy un vampiro.