Me despido de ti, como cada noche, con un beso en la mejilla. No quiero tocar tus labios hasta que tú no estés preparada, es lo único íntimo que nos queda. Salgo sonriendo de tu habitación, pero al llegar a la puerta veo que otro hombre se dirige a tu cuarto. Corro hasta el coche y lloro en silencio. Pronto la podré sacar de ahí. Salgo del aparcamiento del club de alterne; me queda un largo camino hasta casa.
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