Negro manto que mi ánima arropas
¿cuánto más he de esperar?
El dolor apenas me deja respirar
y me hallo encarcelada esperando que me acojas.
Ven, paladín ejecutor, ven a mí.
No te entretengas en tu camino,
pues no anhelo otro destino
que, de esta tortura, el fin.
Un último suspiro exhalo
del Lete quiero beber
vivir algo que merecer
y olvidar todo detalle del pasado.
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