Todo gira en redondo.
Pasó al siguiente nivel.
Un fuego fatuo arde al fondo
y debe arojarse a él.
Despojado de sus miedos,
ya purgado de todo mal,
se marcha al fin del infierno
cuya prueba logró superar.
No proyecta sombra alguna,
apenas se tiene en pie.
Se dirige hacia el Eterno.
Vivas lágrimas en su tez.
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